martes, 28 de junio de 2011

En la parada

"Ahí estaba yo, sentado en la parada del tren esperando a que llegara.

Un viaje de aquellos que regocijan el alma al saber que te vas lejos del circulo viciado y del mundo que te rodea. Vas a un lugar que te gusta o simplemente tomas un tren sin destino fijo y te bajas en la primera estación que se te ocurra, recorres la ciudad, conversas con la gente, te tomas un café o una bebida y te sientas en la plaza a ver como pasa la gente.

El forastero, el extraño, el diferente, por mucho que te vean diferente siempre esta la gracias de que "no te conocen y no te conocerán".

Prendí un cigarro, saque mi termo con café y me serví un poco. Todavía faltaban 20 minutos para que llegara el tren, sumando a esto el tiempo que se demora en llenar y cortar los pasajes podrías salir en una hora mas.

Al lado se siente una mujer, con lagrimas en la cara, sacando un pañuelo para secarse me dice: "Tu también quieres escapar?"

"No, escapar seria tirarse a las lineas del tren" respondí mientras me llevaba la taza de café caliente y humeante.

Me tomo la mano y me la acerco a su cara "si me dejas ahora..."

Solo a besarla, sus ojos se cerraron y las lagrimas dejaron de correr. Su cuerpo me aprisiono.

"Te echaba de menos"dijo.

"Yo también" le respondí. Tome mis cosas, le di un beso tierno y me cuando faltaban 2 minutos (y el tren se acercaba) me lance a las vías del tren.

Así comenze mi viaje, a un lugar mejor, a un lugar en donde no me escapaba sino mas bien afrontaba mis problemas y les daba una solución"

No se alarmen, no es una declaración de suicidio ni menos un texto depresivo en si.