jueves, 15 de septiembre de 2011

Entendiendo

Ahora se porque me siento tan como las reverendas. Es el maldito ácido láctico. Esa sustancia que se acumula en los músculos y articulaciones antes, durante y después de hacer ejercicio. Mucha acumulación puede ocasionar dolores agudos (si la persona no hace ejercicios de impacto).

La falta de sueño, que pasa por dormir tarde y arreglar el reloj biológico a otra hora "distinta"a la de lo normal.

Pero si, algo que afecta el "animus" son las risas, la cercanía con las personas, los abrazos y los buenos ratos.

Creo que termine con mi exposición e ideas. Ahora a dormir, otros día pasa.




Y me alegro de no haber despertado solitario, me cambio el día.

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